Viene siendo habitual considerar como entidad religiosa a la Hermandad de Viñeros a partir de 1615, e incluso la Historia Documental de las Cofradías y Hermandades de Pasión del Padre Andrés Llordén, O.S.A., y el Excmo. Sr. Don Sebastián Souvirón Utrera, así lo indican. Sin embargo, la cronología de esta Hermandad del gremio de vinateros y paseros, de gran raigambre en la economía malagueña de los siglos XVI al XIX, comienza con la agrupación, en una Hermandad civil de los Viñeros en el año 1487, fecha de la incorporación de Málaga a Castilla, pero conociéndose tal Hermandad como de Señores de Viñas. Denominación justificada ya que, en su mayoría, los asociados, los componentes de la citada Hermandad aparecieron en Málaga como integrantes del cortejo de los Reyes Isabel y Fernando que, posteriormente, utilizaron el sobrenombre de Reyes Católicos concedido por Alejandro VI (nacido Borgia) tras el Decreto de expulsión de los judíos en 1492.

Legislativamente, unas Ordenanzas de los mismos Reyes, dadas en Sevilla en 1502, dan carácter oficial a la Hermandad. Posteriormente en Valladolid en 1506, son ratificadas las mismas por don Felipe y doña Juana de Castilla. En los años 1532, 1556 y 1559, se promulgan nuevas ordenanzas, en donde se marcan datos de organización, ratificando el carácter de institución social y económica, con gran cantidad de privilegios, que nunca han tenido otras asociaciones de Málaga.

Mucho después, la Hermandad pasa a denominarse de Viñeros, continuando como una institución social y respaldada por sanción real de Felipe III, el 25 de octubre de 1616, continuando con la gran cantidad de privilegios que poseía.

MERCEDSu sede originaria fue la Iglesia de la Real y Militar Orden de la Merced, aún cuando celebrara sus Cabildos en la Casa Capitular o Ayuntamiento de la ciudad de Málaga.

Tenía entonces tal capacidad jurídica la Hermandad que entablaba pleitos contra la Corona y el Municipio, por temas tales como los escribanos públicos, la propiedad de la tierra, la producción del vino, los precios, etc., etc., etc..

Más adelante, en el siglo XVII, el quince de marzo de 1643, se constituye la Hermandad de Viñeros como asociación religiosa de Pasión, bajo la advocación de un Jesús Nazareno que la Orden Mercedaria había traído de Italia y que el Provincial de la misma, Fray Antonio de Valladolid, cedió a la misma, manteniendo su sede en la citada Iglesia de la Merced, hasta los luctuosos sucesos de mayo de 1931.

Precisamente un Mercedario ha sido uno de los grandes bienhechores de la Hermandad, Fray Miguel del Pozo. Su nacimiento, en Málaga, acaeció entre 1654 y 1656, siendo conocida su gran devoción a la imagen de Jesús de Viñeros tras ingresar en la Orden de la Merced y en el Convento de nuestra ciudad. Fue la primera persona que cuidó del brazo de la Imagen de Jesús de Viñeros.

Su ocupación principal era la de arreglar y vigilar el decoro y exorno de las capillas e imágenes en la Merced cuando una tarde, cuenta la leyenda, tras la oración y con la puerta del templo ya cerrada a los fieles, oyó una voz suave que le decía “Dame culto”. Creyó ser víctima de una alucinación. Al día siguiente y a la misma hora volvió a escuchar la misma voz que le repetía las mismas palabras. Así día tras día. Un día se volvió hacía el lugar de donde provenía la voz fijando su mirada en la imagen de una pequeña Soledad que se encontraba en un lugar recóndito en una hornacina. Inmediatamente la situó a los pies de Jesús de Viñeros en la capilla que más culto recibía en la Iglesia de la Merced. Predijo su muerte para el mismo mes, día y hora en que ocurrió. Por documento notarial que se entregó para su proceso de beatificación se indicaba que falleció a las 23:45 horas del día 15 de diciembre de 1713.

Su cuerpo fue enterrado en la bóveda que él mismo mandó construir en la propia capilla de Jesús de Viñeros, estando constatado que la primera capilla, camarín y bóveda para enterramientos que tuvo la Hermandad de Viñeros se debieron a la iniciativa de este piadoso Siervo de Dios. Ya en los Estatutos de 1791 se expresa: “Siendo notorio que la Muy Reverenda Comunidad de este Real Convento, ha promovido siempre con la más religiosa devoción el culto a Nuestro Padre Jesús Nazareno, como que el Venerable Siervo de Dios, el M.R.P. Fray Miguel del Pozo, varón insigne en letras y virtudes y, en común opinión en la clase de los bienaventurados, a quien se le debe eterna y grata memoria, imploró el devoto fervor de la piedad de todos los fieles, en común limosna las cantidades con que se edificaron capilla, camarín y bóveda con todos los demás adornos”.

Tras varios años enterrado bajo el Cristo de Viñeros, unas reformas obligaron a sacar el féretro de su sitio. En el momento que la caja que con el cuerpo de Fray Miguel del Pozo es sacada de la sepultura, en presencia de varios Hermanos de Viñeros y monjes de la Comunidad, la Iglesia de la Merced se impregnó de un perfume suavísimo. La noticia corrió como un reguero de pólvora por Málaga. Para dejar memoria y constancia exacta del hecho los Viñeros requirieron la presencia de un Notario que hizo relación precisa de cada uno de los elementos que constituyeron el citado portento y que, igualmente, se entregó para su proceso de beatificación.

En el siglo XVII está datada la leyenda del Arcabucero. En los comienzos de dicha centuria recibieron las tropas del Tercio de Málaga la orden de partir a la guerra. Un Arcabucero temeroso de perecer en combate, con graves problemas de conciencia, fue a confesar sus pecados a un mercedario. Entre sus pecados había un de tal gravedad que no pudo obtener la absolución instándole el mercedario a acudir a Roma para que el Papa lo absolviera, único que podía hacerlo.

El soldado español, ante la imposibilidad de ir a Roma a ver a Su Santidad se postró ante la imagen de Jesús Nazareno de Viñeros y llorando, arrepentido, le imploró el perdón por aquel pecado que le turbaba el alma. Al alzar los ojos vio como el Señor, separando el brazo derecho de la Cruz, le daba la bendición absolutoria, manteniendo el brazo en esa actitud de bendecir. Los sollozos y explicaciones atrajeron a los Mercedarios que, atónitos, admiraron el singular prodigio.

El brazo nunca volvió a su posición original siendo tiempo después cortado y entregado al Hermano Mayor de entonces, don Miguel Dolz. Pasó después a manos de una religiosa de las Recoletas Bernardas del Císter retornando a la Hermandad de Viñeros a finales del siglo XVIII. Al efecto, ante el escribano don Salvador Queipo, se levantó un acta notarial el 24 de mayo de 1765 en la que se hizo constar que la Madre Sor María de San Miguel entregaba el brazo del Cristo de Viñeros considerando que estaría más dignamente en la imagen. Testimonios aseguran que volvió a colocarse el brazo en la imagen aunque la destrucción de la misma en 1931 no ha permitido constatarlo fehacientemente.

Fue a raíz de este milagro cuando los Tercios que habitualmente había en la guarnición de Málaga, comenzaron a acompañar a la Hermandad de Viñeros, primero en la fiesta del uno de enero y, posteriormente, en la Sagrada Procesión de Penitencia del Jueves Santo. Se inició aquel acompañamiento por iniciativa del Jefe de la Milicia Provincial, don Fernando de Arrabal y continuó hasta la época napoleónica en que se suspendió dicha costumbre.

Desde su constitución en la sede antes citada fue tal la relación entre la Orden de la Merced y la Hermandad de Viñeros que se produjo una carta de hermanamiento entre ambas hasta 1786 en que, por unas pequeñas diferencias en el toque a Hermanos difuntos, se rompió.

Las diferencias de los toques de difuntos en 1784 vino a través de una solicitud de la Hermandad de Viñeros a la Orden de la Merced, para que el toque de difuntos se hiciera en dos campanas. Al año siguiente, entre otra serie de peticiones, como usar el féretro de la Orden y la equiparación con los Mercedarios, se pide que el doble a difuntos se haga con todas las campanas, en lo que no transigen los Mercedarios, produciéndose la ruptura de la carta de Hermanamiento de 1786.

A pesar de ello, tanto en el antiguo como en el actual escudo de la Hermandad se mantiene en el cantón diestro el escudo de la Real y Militar Orden de la Merced y Redención de Cautivos.

La evolución de los tiempos, las crisis de subsistencia y los perjuicios por malas cosechas obligaron a los miembros de la Hermandad a crear en 1776 el “Real Montepío de Socorro a los Cosecheros”, organismo que basó su norma reguladora en las Ordenanzas aprobadas en octubre de 1616. Dicha institución tuvo un acentuado carácter de organización de beneficencia, teniendo su sede desde 1782 en la actual Plaza de la Constitución, tal y como queda reflejado en el Escudo que figura, todavía hoy, en el pórtico del edificio. En la misma sede en 1806, por Real Cédula, se creó igualmente “La Casa y Compañía de Comercio de Viñeros de Málaga” y el 10 de julio de 1900 se redactó el primer Reglamento de la “Asociación Gremial de Criadores-Exportadores de Vino de Málaga”.

La Hermandad de Viñeros posee el privilegio de que la Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno porte en la mano derecha la llave del Sagrario instalado en el Monumento. Se debe este privilegio a la concesión realizada a finales del siglo XVIII por el entonces Papa Pío VI.

Este privilegio y llave estuvieron en 1816 a punto de ruptura definitiva entre los Viñeros y los Mercedarios. En la Semana Santa de ese año el Padre Mercedario Provincial intentó que en la Procesión de aquel Jueves Santo, la llave del Sagrario la portase el Cristo de la Sangre. La protesta de la Hermandad de Viñeros fue épica. Se requirió la presencia de varios Notarios y el Padre Provincial de la Orden tuvo que desistir de su intención, sin que jamás, en ninguna otra época, se tratara de quitar a Viñeros ese Privilegio.

Cuando llega la invasión francesa se reúne en Cabildo la Hermandad el día 2 de junio de 1808 y declara solemnemente su defensa del territorio español. Preside el Padre Fray José García Palomo y se acuerda, no solo hacer cuestaciones particulares para destinar el producto de ellas al sostenimiento del ejército sino vender las alhajas, el magnifico escudo de plata, los bastones y campanillas que se utilizaban en la procesión del Jueves Santo, siendo entregado dos días después al tesorero del Real Consulado el importe de las ventas, gesto que la opinión pública acogió con grandes alabanzas para la Hermandad.

Las huestes de Napoleón no olvidaron este rasgo patriótico de la Hermandad de Viñeros y, cuando ocuparon nuestra ciudad en 1810, se apoderaron del caudal de sus arcas o de lo poco que había quedado. Ante el temor de mayores atropellos, varios Hermanos, secretamente, condujeron una noche la efigie titular al Convento de Religiosas Dominicas del Ángel, improvisándose un altar en el claustro para darle culto.

Recuperada la soberanía nacional, se reorganizó nuevamente la Hermandad. Esto acaecía en 1814 eligiéndose Hermano Mayor a don Juan Gómez de Molina. El 4 de febrero de 1816 se mandó construir un bello y lujoso Trono, de ébano con incrustaciones de plata, Trono de los llamados de “carrete”. Su creador fue el artista malagueño don Onofre Rodríguez.

El día 1 de enero de 1849 y como prueba de la solemnidad extraordinaria de sus cultos, asiste el Príncipe Alberto de Inglaterra a las Fiestas del Titular celebrada con Misa Pontifical oficiada por el Prelado don Salvador de Reyes.

Desgraciadamente en el último cuarto del siglo XIX una gran calamidad se abatió sobre las florecientes viñas malagueñas. La invasión de la filoxera acabó con el extensísimo viñedo en producción. Las tremendas proporciones del mal no podían dejar de afectar severamente el desenvolvimiento de la Hermandad Sacramental de Viñeros que vino atravesando una vida precaria y si no desapareció del todo fue debido al esfuerzo de nuestros inmediatos antepasados que, celosos de la Gloria de Dios y de las tradiciones históricas locales, lograron salvar algo del naufragio general conservando, al menos, los cultos internos hasta los lamentables días de 1931.

Efectivamente, el 12 de mayo de 1931, turbas iconoclastas arrasaron, en su furia inconsciente, el tesoro artístico, la imagen de nuestro Señor y el templo que nos acogía. Con la imagen perdiose el acervo artístico de aquella, acumulado en siglos de fervor y devoción, exceptuándose de tal pérdida documentos de archivo, libros, etc., gracias a la previsión y celo de su entonces Hermano Mayor don Narciso Díaz de Escovar. Fue don Carlos Krauel Gross, secundado por un grupo de entusiastas amigos, el alma de la Restauración de la Hermandad. La fecha del 19 de febrero de 1947, miércoles de ceniza, el Ilustrísimo señor don Balbino Santos Olivera firmó el Decreto de Restauración de la Antigua Hermandad Sacramental de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Viñeros.

En agosto de ese mismo año de 1947 se bendijeron, por primera vez, las uvas y las pasas, acto que se celebró en la Iglesia Parroquial de los Santos Mártires Ciriaco y Paula. Posteriormente, el primero de enero de 1948, celebramos los cultos de Estatutos. Entonces, solo se poseía un cuadro con la fotografía de la primitiva imagen que se colocó en un altar.

Mientras tanto, el gran artista que fue don Adrián Risueño, iba tallando la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Se bendijo en la cuaresma de 1948 y el Jueves Santo de 1949 se salió en procesión por primera vez en un Trono provisional.

En mayo de 1950, por decisión del Obispo de la Diócesis, pasó la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Viñeros a recibir culto en la Iglesia Conventual de la Aurora y Divina Providencia, de las RR. MM. Dominicas y, de aquí, salió en procesión el Jueves Santo de 1951 en un precioso Trono de carrete, adornado con racimos y pámpanos dorados que talló don Cristóbal Velasco Cobos.

No obstante la Hermandad estaba decidida a acometer una mayor empresa, la que su propio decoro le pedía y encargó al citado don Cristóbal Velasco la reconstrucción del devastado templo. Pronto, en agosto de 1951, se bendijeron el gran retablo del Altar Mayor y los dos laterales, unos y otros, copia exacta de los destruidos en 1931 que devolvieron a la Iglesia su prestancia y armónica belleza. En el verano de 1961 se renovó todo el suelo de mármol de la Iglesia y, como antes el retablo, sufragado por la Hermandad.

El 29 de diciembre de 1693 se fundó la Venerable Hermandad de Nuestra Madre y Señora del Traspaso y Soledad de Viñeros aunque por razones desconocidas y ausencia de documentación, si bien nació con un marcado carácter piadoso y mariano, no formando ninguno de sus miembros parte del gremio de viti-vinicultores. Tuvo se sede en la Iglesia de la Real y Militar Orden de la Merced y Redención de Cautivos.

El 3 de abril del año 1962 se aprobó por parte del Obispo Coadjutor de Málaga, Doctor Don Emilio Benavent Escuín, y suscrito el día seis posterior por el Canciller del Obispado, el convenio suscrito por el que se materializó la unión con la otra Hermandad de Viñeros, la de Nuestra Señora del Traspaso y Soledad. Con fecha 31 de marzo de aquél año, la Hermandad quedó configurada con un nuevo Título: Muy Ilustre, Antigua y Venerable Hermandad Sacramental de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Viñeros, Nuestra Señora del Traspaso y Soledad de Viñeros. Inmediatamente se encargó a don Manuel Seco Velasco treinta hachetas y un Trono de plata labrada con peana del mismo metal, formada por cuatro angelitos policromados, Trono del más puro estilo malagueño y mariano del siglo XVII, sin los palios que, posteriormente, comenzaron a lucir otras cofradías malagueñas.

En la Semana Santa de 1962, al regreso de la Procesión de Penitencia, un grupo de correonistas, denominación que se da en esta Hermandad a los Hermanos que portan los Tronos, se desplazó a la Iglesia de los Santos Mártires, Ciriaco y Paula, y en unas andas se incorporó la Titular a la Procesión para que gozara de la que, desde ese momento, sería su nueva casa.

El 22 de enero de 1967 la Hermandad se acogió al celestial patronazgo de San Lorenzo Mártir al que toma, también, como Titular, adhiriéndose los viticultores y vinicultores de Málaga y Provincia.

En el mes de julio de 1967 en Cabildo General se aprobó el encargo de la realización de un manto para Nuestra Señora del Traspaso y Soledad de Viñeros a la comunidad filipense de San Carlos, en terciopelo negro y dibujo obra de don Juan Casielles, con profusión de uvas y pámpanos. Fue estrenado el Jueves Santo de 1968.

En Cabildo General del 8 de diciembre de 1968 se acuerda adquirir una nueva imagen de Nuestra Titular encargándose dicha talla a don Francisco Buiza. El día 12 de octubre de 1969 se efectuó la bendición de la citada imagen. Se efectuó dicho cambio de imagen debido a que la anterior, posiblemente adquirida en un taller madrileño, de autor desconocido, a comienzos de los años cuarenta, se encontraba muy deteriorada y dañada. Después de una desafortunada restauración, en 1972, de la imagen del excelso Titular de la Hermandad, en Cabildo General celebrado el día 4 de enero de 1975 se acordó encargar una nueva imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Viñeros, encargo que recibió el imaginero don Francisco Buiza. Por ello, desde el día 6 de marzo de 1976, se da culto a una nueva imagen de Jesús de Viñeros que fue bendecida ese mismo día.

En agosto del año 1978 la Hermandad Sacramental de Viñeros comienza, coincidiendo con la Bendición Litúrgica de las Uvas y el Mosto, a celebrar el acto del Pregón para enaltecer la vinculación entre la Hermandad y el gremio de la vid.

En el año de 1984 se procedió a construir un nuevo Trono para nuestro Titular previo acuerdo del Cabildo General. Su autor fue don Cristóbal Velasco y la obra, de talla barroca y estilo carrete, se estrenó en la Semana Santa de 1987. Un año después se procedió a la ampliación del Trono de Nuestra Señora del Traspaso y Soledad de Viñeros con el acoplamiento de numerosas cartelas, ángeles, esquineras y remates que conservaban el sello personal y característico de la Hermandad.

Fue aprobado por el Cabildo General de Hermanos celebrado el día 31 de mayo de 1991 el Escudo la Hermandad Sacramental de Viñeros que respeta al original acuñado y conocido, al menos desde su restauración en 1947, con tan solo unas modificaciones que incorporan al citado Heraldo cuantos elementos configuran en la actualidad a Viñeros, descripción hecha en el Capítulo IV del Título I.

El día 12 de octubre de 1995 se procedió a la Coronación litúrgica de Nuestra Señora del Traspaso y Soledad de Viñeros coincidiendo con el veinticinco aniversario de la primera salida procesional de la actual imagen Titular.

A lo largo de su historia la Hermandad de Viñeros ha vivido diferentes hechos milagrosos, ha contribuido al desarrollo económico y social de la ciudad y ha gozado de numerosos privilegios, algunos de los cuales perduran en estos tiempos que corren.

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